¿Qué estoy pensando? Tal vez en el helado o en las sandalias que ella no quiso comprar el viernes por pura pataleta, en los árboles que hay de este teclado a la casa de la más cercana hormiga o en la playa que suelo visitar cada vez que piso las dunas de Marte. Sí, en eso pienso. Pero también pienso en que a veces caigo en la tontería de pensar en que a veces caigo en la tontería de pensar, y de repente las palabras y las ideas se me bifurcan, los dedos y los ojos se escriben entre ellos en un idioma que yo nunca puedo entender, pero que atestiguo con ceremonial anhelo de infante recién llegado a patria ajena.
Por supuesto que la amo, y la prueba de eso está en que ayer fuimos al zoológico y pude comprenderme un poco más, pude revisarle la conducta desde la inexistente animalidad de nuestros ya inexistentes piojos. Los piojos ya no están, la animalidad es una redundancia, y repito, los piojos ya no están, y es una lástima porque de existir aún, de vivir salvajes en las selvas de nuestras cabezas y nuestras conciencias, nos habrían ayudado a parecernos un poco más: cinco metros y te pego, cinco golpes y me demandas, cinco demandas y nos dejamos. Ojalá tengas en cuenta mi admonición y sometas tu ausencia a lo físico, única forma dialécticamente objetiva de la ausencia...Y se me dirá que para escribir hay que tener en cuenta las reglas, que si empiezo escribiendo en primera persona debo hilvanar el resto del texto con hilo del mismo color y que papatí y que patatá, cuestiones de la estética finalmente. Pero yo podría defenderme diciendo que una mariposa amarilla no es más bella que una marrón y que una azul es tan cielo como el mar.
Primero de mayo, 1886, primero de mayo, 2011. Las calles ardían de voces, las pantallas arden de historia.
Cómo me gustaría ver esas sandalias romanas en tus pies, Beatriz...Beatriz, sí, Dante y Salomón deben estar de acuerdo conmigo... Me dices que una chupeta te ha quitado un fuerte dolor, cosa que no entiendo por lo demás, pero que creo con eclesiástico cientificismo amoroso. Y pensar que ya es la noche y que el tiempo es la luna y que la vida es la garganta... ¿Qué estoy pensando? ¿Qué estaba pensando?...
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